hoy a las 12 del mediodía, vecinos y vecinas vuelven a encontrarse a la vera de la ruta para reclamar lo que es justo y urgente
Catriel: En vísperas de las fiestas, cuando las rutas se llenan de familias, reencuentros y esperanzas, la Ruta Nacional 151 vuelve a recordarnos una deuda que duele. Una traza clave para la región, pero marcada por el abandono, el deterioro y el riesgo constante.
Cada diciembre debería ser tiempo de abrazos y celebraciones, no de sirenas, cruces al costado del camino ni noticias que enlutan a nuestra comunidad. Sin embargo, viajar por la 151 sigue siendo una ruleta peligrosa, donde la falta de una obra definitiva pone en jaque vidas todos los días.
Por eso, hoy a las 12 del mediodía, vecinos y vecinas vuelven a encontrarse a la vera de la ruta para reclamar lo que es justo y urgente: el arreglo y la construcción de una Ruta 151 segura. Como cada mes, el abrazo simbólico y la caravana no son un gesto vacío, sino un acto de memoria y compromiso. Por quienes ya no están. Por quienes hoy transitan la ruta para trabajar, estudiar o volver a casa.
Por eso, una vez más, vecinos y vecinas dicen presente. No por costumbre, sino por memoria. Por quienes ya no están. Por quienes hoy transitan la ruta para trabajar, estudiar o volver a casa. El abrazo simbólico y la caravana no son un gesto vacío: son un grito colectivo por seguridad, dignidad y respeto.
En estas fiestas, el mayor deseo no es solo brindar, sino llegar. Llegar sanos, llegar juntos, llegar vivos. Que la Ruta 151 deje de ser sinónimo de peligro y se convierta, de una vez por todas, en un camino seguro para todos y todas.
La construcción de la nueva Ruta Nacional 151 no puede esperar más. Porque no hay Vaca Muerta sin rutas seguras. Porque no hay progreso si se pierden vidas en el camino.
